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Guido Girardi: “Hay paranoia en la Concertación”

Publicado el 14/12/2010 | 0

Adjuntamos entrevista publicada en el diario La Nación Domingo. Entrevista de Fidel Oyarzo. El parlamentario por Santiago expresa su molestia por la oleada de cuestionamientos que recibió al promover cónclaves paralelos y motivar alianzas electorales que no están aprobadas por las cúpulas de la oposición.
 
PRONÓSTICO.- Mantener las cosas en la Concertación como están es quedar reducidos a una fuerza de a lo más el 30 por ciento.
Esteban Garay
Más que encrispados están los ánimos en la oposición. Mientras los presidentes de los partidos de la Concertación están tratando de unificar criterios sobre cómo explorar las posibilidades de un pacto electoral con otras fuerzas opositoras, se les apareció en el camino un grupo de parlamentarios, encabezados por Guido Girardi, que resolvió adelantarse y agendar encuentros políticos con el PC y el PRO.
Como era de esperar, ardió Troya de inmediato y se ha producido un intercambio de duros cuestionamientos entre lo que podría llamarse el sector del “oficialismo” de la oposición con “los díscolos”.
Y lo que se comenta en el mundo concertacionista es que aquí además hay todo un juego de poder. Girardi es un hombre poderoso, no sólo en las filas de su partido sino que también fue y es un referente para la actual coalición opositora. El escozor generado en algunos sectores, por sus acercamientos con Marco Enríquez-Ominami y el PRO, no ha sido menor.
-¿Por qué está usted empeñado en realizar un cónclave paralelo?
-Primero quiero aclarar que no es un cónclave paralelo sino que hacer un encuentro de reflexión. Nosotros tenemos la convicción de que la Concertación jugó un rol fundamental en la transición y en la recuperación de la democracia, pero como toda coalición que estuvo en el poder veinte años, ya cumplió un ciclo, porque muchas de sus ideas cumplieron sus objetivos y otras se anquilosaron y la Concertación quedó reducida a cuatro partidos. Además, la Concertación no fue capaz de renovarse desde el punto de vista de las ideas, le faltó fuerza de reflexión respecto al mundo que venía y ver cómo resolver los nuevos problemas de la sociedad. También le faltó fuerza para convocar al mundo ciudadano y a las organizaciones sociales a incorporarse y se fue tradicionalizando.

-¿Pero no corresponde acaso que este tipo de encuentros sean más bien convocados por la vía institucional, es decir a través de los presidentes de partido?
-Lo que pasa es que yo pienso que es legítimo que hayan múltiples encuentros de reflexión. Ojalá que todos aportemos al debate. Este es un encuentro equivalente y no veo la diferencia con el que realizó hace algunas semanas ProyectAmérica en Reñaca. Ahí se reunió un número importante de líderes y dirigentes de la Concertación y a mí me pareció muy bien que lo hicieran. No veo por qué frente a un encuentro que tiene las mismas características, pero que en vez de hacerse en torno a ProyectAmérica, se realice en torno a Chile 21, genere tal grado de controversia y de paranoia. O sea cuando se reúne ProyectAmérica todo el mundo lo saluda, pero cuando se quiere hacer un esfuerzo equivalente de reflexión no recibe el mismo trato.

-¿Y quiénes encabezan esa paranoia de la que habla?
-No lo sé, pero ha sido absolutamente excesivo y una especie de censura a poder debatir y pensar. Creo que una de las cosas que hay que mantener de la Concertación y que le dio éxito fue la unidad en la diversidad. Es evidente que quienes formamos parte de la Concertación pensamos de manera distinta. Eso antes era un valor. Le insisto: se quiere terminar con un valor de la Concertación y que era justamente articular las diferencias, o es más, pensar el país desde las diferencias. La Concertación era un arcoiris pero ahora tengo la sensación a veces que se la quiere poner de un solo tono, quieren que sea monocolor. Quieren eliminar las diferencias y eso le resta fuerza a la Concertación en lo que debe ser una convocatoria a los distintos mundos que hay en la sociedad. Además, la Concertación debe representar el encuentro del centro con la izquierda democrática. En esa perspectiva tengo plena convicción y me parece bueno y me parece deseable que haya una Democracia Cristiana fuerte y que intente rescatar ese centro. Además tenemos que ayudar a que lo pueda hacer. Me parece importante que exista una cierta transversalidad más conservadora porque en la sociedad chilena también hay un mundo más conservador. Y también hay gente más conservadora en el PPD, y en el PS. Pero también es válido que la transversalidad progresista pueda desplegar sus banderas.

-Ante la decisión de realizar este otro cónclave, el secretario nacional de la DC, Víctor Maldonado, dijo a “La Nación” que “si alguien de la Concertación estima que la alianza de centro izquierda no es el lugar donde se siente cómodo, es muy bueno que lo diga lo antes posible, que sea coherente y salga si lo estima conveniente”. ¿Qué le parece esta advertencia?
-Bueno, yo pienso que hay algunos que se quieren nuevamente erigir como los censuradores o establecer una nueva inquisición que creen que el alejarse un centímetro o un milímetro de la norma, significa que te expulsan. Eso es lo que ha matado a la Concertación. Son esas visiones intolerantes las que hicieron que tres de los candidatos que habían en un momento en competencia habían sido en su momento parte de la Concertación. Yo al revés, con el señor Maldonado no tengo ningún problema para convivir. Y es más, creo que el que exista una postura más conservadora como la de él, y una postura más progresista como la mía, le hacen bien a la Concertación, porque eso expresa una cultura de diversidad que al final la sociedad chilena finalmente valora. Eso es lo que amplía los bordes y las fronteras de la Concertación y no la reduce.

-Pero también ha hablado el presidente de la DC, Ignacio Walker, quien sostiene que no van a aceptar una izquierdización de la Concertación, porque eso puede afectar a la Democracia Cristiana en su propósito de recuperar los votos que se fueron a la derecha.
-Nosotros no estamos en una tesis de izquierdizar la Concertación. Nosotros estamos en una tesis de construir una fuerza política a partir de la Concertación, es decir desde la DC, desde el PR, desde el PPD y desde el PS. Pero entendemos que si bien esos cuatro partidos son una condición absolutamente necesaria, no son una condición suficiente para abordar los problemas del futuro. Mantener las cosas como están es quedar reducidos a una fuerza de a lo más el 30 por ciento.

-Pero ¿le parece o no le parece válido que la DC esté intentando capturar votos de la derecha?
-Es importante que la Democracia Cristiana intente disputar el voto de centro y el voto de centroderecha, pero creo que definir toda la estrategia de la Concertación hacia allá es un error. Y es un error porque ese espacio lo representa mejor la nueva derecha hinzpeteriana. Creo que el espacio hacia el cual debe crecer la Concertación es hacia el mundo progresista, que es un mundo no ideologizado y que respecto a los grandes temas de futuro no tiene una postura de centro, de izquierda o de derecha. Hay un amplio espacio que no está representado y que es el mundo progresista.

¿Y por qué hay que cambiarle el nombre a la Concertación?
-Mire no importa si se le cambia o no el nombre. Para mí lo peor que podría ocurrir es cambiarle el nombre y que todo siga igual. El tema del nombre es secundario, porque lo primero que tiene que hacer la Concertación es renovar un ideario y un proyecto de sociedad. Mire, lo que ha pasado es una paradoja ya que si bien la mayoría del país es partidaria de la píldora del día después, de la educación pública, de dar más protección al medio ambiente y partidaria de dar más derechos a los pueblos originarios, entre otras cosas, no votó por el progresismo. Mi tesis es que esta mayoría progresista que hay en el país no se sintió representada por la Concertación. Es decir no sintió que la Concertación era quien mejor representaba sus opciones progresistas.

-¿Y cuáles son las vías de solución?
-No sólo tiene que crecer en ideas sino que además tiene un segundo desafío que es el de ampliar y renovar su propuesta programática, hay que modernizarla y generar una épica. La idea es que la gente vea que hay ganas y pasión por cambiar Chile para construir una mejor sociedad. Hay que tener claro que cuatro partidos son insuficientes para abordar lo que viene. Hay que repensar este país desde el mundo social. Esto no puede ser pensado desde los partidos, desde las comisiones políticas o desde los consejos nacionales. Eso significa reconstruir una alianza horizontal con el mundo social. Hay un mundo social que está al lado de uno y que está lleno de contenidos y de liderazgos. Si la política no incorpora a este mundo, ellos se van a organizar al margen de la política. Y le pongo como ejemplo que hace pocos días miles de personas llegaron al Serviu sin organización previa. Se organizaron solos y la política estuvo casi de espectadora. Si la política no se hace socia con este mundo social, puede llegar a ser percibida como más intranscendente de lo que ya lo es.
-Dado el nivel de conflictividad que se ha generado, ¿usted de verdad cree que han hecho un aporte?
-Creo que producto de lo que nosotros hemos hecho hay avances. Y en eso quiero valorar de Ignacio Walker, que se lo acusa de inflexibilidad, el que haya tenido una variación. Él pasó de un planteamiento en el sentido que no iba a registrarse ningún entendimiento con fuerzas extraconcertación, a otro en el que van a dialogar con todos los sectores. Y así lo ratificaron todos los presidentes de la Concertación.

-¿Cómo ha visto usted la reaparición de Ricardo Lagos?
-Él es una persona simbólica. Creo que él siempre va a ser un aporte y va a enriquecer el debate.

-¿El revuelo que ha generado podría interpretarse como una prueba de la falta de liderazgos en la Concertación?
-Creo que el Presidente Lagos debe sentir que hay ciertos vacíos y que él se siente con la responsabilidad de volver a intervenir. Eso no me parece mal, pero creo que los problemas de la Concertación no los vamos a resolver con ingenierías de ningún tipo. Los vamos a resolver haciendo muchas reflexiones, muchos debates y abriéndonos hacia la ciudadanía. Por eso es que queremos hacer este encuentro y lo están convocando también Mariano Ruiz-Esquide, Gabriel Silber, Gonzalo Martner, Marcelo Díaz, Fulvio Rossi, Pepe Auth, Alfonso de Urresti, Patricio Hales, Alberto Robles, Víctor Barrueto, otros dirigentes y también movimientos ciudadanos como Liberación Digital, sociedades defensoras de los animales, organizaciones medioambientalistas, entre otros movimientos ciudadanos. No queremos formar ningún nuevo referente. Queremos pensar y reflexionar, porque creemos que el gran déficit que tiene la Concertación es un déficit de ideas.

-¿Y que le han parecido todos estos movimientos registrados en Renovación Nacional tendientes a buscar como aliado a la DC?
-Hay algo de lo cual yo no tengo ninguna duda y es que podrá haber una visión en la DC de más de centro, una pequeña transversalidad conservadora, pero lo único que sé es que la Democracia Cristiana no es de derecha.

EL AMBIENTE AL INTERIOR DEL PPD
-Estos intentos por realizar otro cónclave también han generado molestia al interior de su partido y en particular en la presidenta del PPD, Carolina Tohá, quien dijo que le pedirá explicaciones
.
-Yo tengo mucho cariño por Carolina Tohá y lo que le respondo es que nosotros no tenemos que dar explicaciones por el derecho inalienable que tenemos de reunirnos en torno a una institución de pensamiento y que ha jugado un rol histórico como lo es Chile 21. No es bueno que se intente inhibir o cuestionar que un grupo de personas se reúna para reflexionar y que el producto de esa conversación sea puesto a disposición de la Concertación.

-¿Han quedado en entredicho las líneas de jerarquía en el PPD con esta polémica? ¿Quién manda en el PPD?
-Con absoluta convicción le digo que quien manda en el PPD es Carolina Tohá. Nosotros llegamos a un acuerdo para que ella fuera presidenta. Es más, en la última reunión de la directiva nacional nosotros teníamos los votos para haber impuesto un voto político. Sin embargo, decidimos ponernos de acuerdo con Carolina Tohá para conciliar una postura. Nosotros hemos hecho nuestra pega en el PPD. Ella tiene un liderazgo claro e inteligente. Creo que es difícil ser presidente del PPD en el escenario en el que estamos. No es fácil por ejemplo entenderse a veces con Ignacio Walker. Walker no tiene que vernos como un adversario sino que como un complemento para la coalición.

-¿Pero cuándo van a terminar estas públicas disputas entre girardistas y laguistas en el PPD?
-Yo no tengo disputas. Tenemos una agenda progresista que creemos que es necesario instalar en la sociedad chilena. Creemos que la Concertación tuvo un problema de obsolescencia y de anacronismo, ya que una parte terminó defendiendo políticas muy cercanas al neoliberalismo.

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