“Coludirse es muy grave,
pero hacerlo con los medicamentos
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Columna en El Mercurio: ¿Enfermar a las generaciones futuras?

Publicado el 13/04/2011 | 0

Adjuntamos columna publicada hoy en El Mercurio del Presidente del Senado, Guido Girardi y el experto mundial en nutrición, Ricardo Uauy criticando el fuerte lobby de las empresas y centros de pensamientos de la Derecha contra el Proyecto de Ley de Etiquetado de Alimentos.
 
 
¿Enfermar a las generaciones futuras?
Guido Girardi
Presidente del Senado
Ricardo Uauy
Doctor en Nutrición del MIT
 
La iniciativa legal que busca reducir el peligroso consumo de comida chatarra entre los niños y jóvenes ha generado una fuerte campaña en contra, cuando lo único que busca es que una parte del negocio alimentario no atente contra la salud de las personas. En ningún momento esas críticas se hacen cargo de los daños que está provocando la mala alimentación entre los chilenos.
Tres de cada cuatro adultos sufren de presión alta y dos de cada tres están con sobrepeso u obesidad. El 90% es sedentario. Diariamente mueren en Chile cerca de 300 personas, 200 de ellas por enfermedades crónicas no transmisibles, es decir infartos, accidentes vasculares y cáncer. Cien son muertes prematuras evitables entre los 40 y 65 años, a condición de cambiar estilos de vida. Si consideramos que el costo de salud por cada año perdido de vida saludable es cercano a los 100 mil dólares, el país tiene un gasto evitable de 10 millones de dólares diarios y cerca de 3 mil millones de dólares por año.
 
Chile tiene la peor prevalencia del mundo de obesidad infantil a los 6 años, la que alcanza a cerca del 23%. Lo más inquietante es que este grupo se ha casi duplicado en los últimos diez años. De esos niños obesos, el 10% tiene hipertensión arterial, 30% el colesterol alto y la mitad son prediabéticos. De continuar por este camino, no sólo serán la principal causa de muerte y enfermedad, sino que también consumirán gran parte de los recursos destinados a salud.
 
En 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó a bajar los niveles de sal, grasa y azúcar en los alimentos; a aumentar la actividad física y a eliminar la publicidad e impedir la venta de “comida chatarra” a los niños. Estas medidas ya son parte de las políticas públicas de los países de la OCDE. En Estados Unidos, el ex Presidente Bill Clinton inició una campaña para la eliminación de la “comida chatarra” y las bebidas gaseosas en los colegios. Michael Bloomberg, el alcalde republicano de Nueva York, ha lanzado una dura y activa campaña contra la publicidad de éstas y por el derecho a la información.
 
En Chile estamos ante una grave situación de desinformación. La mayoría de los alimentos dulces presentan altos niveles de sal escondida; por ejemplo, en cereales, galletas, yogures, leches saborizadas, flanes y otros. El 80% de la sal ingerida viene incorporada en los alimentos preparados. La complejidad del etiquetado dificulta la comprensión por parte de los consumidores y hace que se ingiera sal por sobre lo recomendado. Lo mismo sucede con el azúcar: una gaseosa dulce de 500 cc representa el consumo de casi 11 terrones.
 
El etiquetado actual es incomprensible para la gran mayoría de los chilenos y no permite tomar decisiones saludables. Las empresas se esfuerzan por esconder la información. Esto se ve agravado porque estas comidas se ofrecen en envases atractivos y con figuras que se asocian a alimentos saludables. Un “combo” de comida rápida puede llegar a tener -de una sola vez- hasta 1.200 calorías, la mitad de las recomendadas por día.
 
Junto a la Sociedad de Pediatría, al doctor Pekka Puska, ex ministro de Salud de Finlandia y presidente de la Sociedad Mundial de Cardiología, al doctor Philips James, ex presidente de la Sociedad Mundial de Obesidad, más la participación de expertos de la OMS y la OPS, se elaboró el proyecto de ley para homologar a Chile con los estándares de los países de la OCDE. Éste fue sometido a un gran debate ciudadano donde participaron más de mil personas, entre expertos y organizaciones de consumidores.
 
Lo que hace este proyecto de ley es establecer el derecho a saber; que las madres, los padres y los niños, al comprar un alimento, sepan si son altos en sal, grasa o azúcar y poder tomar mejores decisiones. La publicidad es la principal razón por la cual los niños consumen comida chatarra. El Proyecto prohíbe la publicidad dirigida a los niños, impide su venta en los colegios, obliga a realizar tres bloques de actividad física a la semana y veta que este tipo de alimentos sean envasados como si fueran saludables.
 
Ayer, el director del principal instituto de asesoría legislativa de la derecha, Luis Larraín (LyD), se mofaba del proyecto señalando que este generaría un mercado negro en los colegios y que el Estado le estaba quitando el caramelo a un niño. Larraín se preocupa demasiado por los intereses de la industria de comida chatarra y bien poco de las consecuencias fatales de la mala alimentación en los ciudadanos. No se busca quitar un caramelo a un niño, se busca evitar las causas responsables de las enfermedades y muertes de dos de cada tres chilenos. Los niños de Chile no pueden esperar.

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