“Coludirse es muy grave,
pero hacerlo con los medicamentos
es criminal”

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Girardi: “A los operadores económicos no les importa la salud de los niños”

Publicado el 27/05/2016 | 0

Hace pocos días, en un reportaje, el presidente del Comité de Importadores de la Cámara de Comercio de Santiago, Dionisio de la Cerda, calificó de “irracionales” las exigencias de la nueva norma y dijo que alejará de Chile “a empresas internacionales”, lo que impactará negativamente en un sector que mueve US$ 2 mil millones.

Al señor de la Cerda le acongoja ver en el Duty Free chileno chocolates suizos con discos pares negros y teme una disminución de las ganancias. Tal vez no tiene la información necesaria o quizás a los operadores económicos no les importa la salud de los niños.

Es posible que no sepa que en la elaboración de la ley participaron miembros de la Academia de Ciencias -como el doctor Ricardo Uauy Premio Nacional y eminencia en nutrición-, la Sociedad de Pediatría y muchas otras sociedades científicas y organizaciones sociales.

Además, fue revisada en dos congresos mundiales de Obesidad con más de 500 participantes cada una, encabezados por expertos en el tema como el Dr. Peka Puska, Philips James y Carlos Monteiro, entre otros.

La ley de Etiquetado Nutricional –que persigue reducir el consumo de comida chatarra de niños y jóvenes- ha soportado una fuerte campaña en contra solo porque busca evitar que un sector del negocio alimentario siga atentando contra la salud de las personas.

Las críticas de la industria en ningún momento se hacen cargo del daño que produce la mala alimentación entre los chilenos. Es probable que el presidente de los importadores ignore que el 25% de los niños de 6 años tienen sobrepeso y otro 25 % son obesos. De estos últimos, un 10% es hipertenso, 30% tiene colesterol alto y el 50% es resistente a la insulina.

A lo mejor no sabe que tres de cada cuatro adultos sufren de presión alta y dos de cada tres están con sobrepeso u obesidad y el 90% son sedentarios.

En Chile mueren cerca de 300 personas al día; de esos decesos, 200 son por enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como infartos, accidentes vasculares y cáncer. Un centenar de esas muertes ocurre entre los 40 y 65 años y se podrían evitar sólo con un consumo y estilo de vida diferente. Con alimentación sana y actividad física permanente se pueden precaver el 40% de los cánceres y hasta el 80 % de infartos y accidentes vasculares.

Si se considera que cada defunción genera un gasto de US$ 100 mil, el Estado ahorraría US$10 millones al día si se detienen los decesos prematuros.

En Chile y en el mundo los niños abandonan su sana alimentación tradicional e ingieren comida chatarra (alta en grasas, sal, azúcar y calorías) porque no pueden ejercer el derecho a saber que están comiendo. La composición de los alimentos se ‘informa’ en rotulados crípticos e incomprensibles hasta para expertos.

La enorme asimetría de información entre el consumidor y los productores, permite a estos añadir, pese a los efectos negativos gran cantidad de sal, azúcar y grasas pues su consumo libera dopamina, crea adicción y aumenta las ventas.

Los alimentos publicitados en televisión son los más requeridos por los niños   -las marcas son consoladores espirituales y dan sentido de vida- que al año están expuestos a unos 5.000 spots de publicidad engañosa que abusa de la credulidad infantil y viola sus derechos fundamentales.

La ley no prohíbe el consumo de ningún alimento, sólo establece el básico derecho humano a saber y que hasta un niño pueda ejercerlo. Fueron los propios menores -cada vez más sedentarios por la abducción del mundo digital y virtual- los que escogieron a través de encuestas y focus groups el disco pare negro con la leyenda Alto en… como el modo más claro de saber los contenidos del alimento.

Un consumidor informado rompe la asimetría y hace que el mercado funcione pues obliga a las empresas a disminuir los niveles de sal, azúcar y grasas para evitar el disco pare y las restricciones de venta y publicidad.

La ley prohíbe que los alimentos Altos en… se vendan en colegios, tengan publicidad en televisión en horario de niños, o use trampas como regalar juegos, stickers, adhesivos, caricaturas y personajes para atraerlos y engañarlos. Además, la iniciativa obliga incorporar los efectos de la comida chatarra en los planes de estudio de enseñanza básica y media, así como incrementar las horas de actividad física.  Porque a los chilenos sí nos importa la salud de nuestros niños, pero puede que la industria no lo sepa.

Senador Guido Girardi Lavin

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