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Confrontan teorías en torno al origen y evolución de la vida y no descartan la prolongación en otros planetas

Publicado el 01/12/2011 | 0

Las exposiciones fueron vertidas por el físico Paul Davis y el paleontólogo Michel Brunet, en el contexto del Congreso del Futuro, que organiza el Parlamento de Chile como parte de sus actividades de celebración del Bicentenario.

Con el título “Vida antigua y Vida fuera de la Tierra” se desarrolló la mesa de exposiciones del Congreso del Futuro, evento organizado por el Parlamento de Chile como parte de sus actividades de celebración del Bicentenario y que cuenta con la participación de las más altas personalidades del mundo científico-tecnológico internacional.

El panel, moderado por la astrónoma chilena María Teresa Ruiz, contó con la participación del físico y escritor norteamericano Paul Davies, quien es profesor de la Universidad Estatal de Arizona, director del Center for Fundamental Concepts in Science de dicha casa de estudios y especialista en las materias de cosmología, teoría cuántica y astrobiología; y del paleontólogo francés Michel Brunet, profesor del Collège de France y descubridor “Toumai”, el bípedo más antiguo encontrado hasta nuestros días, con 7 millones de años, y “Abel”, de 3,5 millones de años.

Paul Davies destacó que la interrogante de si estamos solos en el universo o no es la pregunta más antigua de la humanidad y que, desde hace unas décadas atrás, se ha convertido en parte de la ciencia. Dijo que sólo en últimas décadas ha sido posible detectar otros sistemas similares al nuestro, en el cual una serie de planetas giran en torno a una estrella.

Sin embargo, alertó que el descubrimiento de más de mil planetas fuera del sistema solar, algunos incluso con características similares a la Tierra, no indica necesariamente que exista vida en dichos lugares.

Al respecto, comentó que no existe ninguna conclusión definitiva sobre cuál es el origen de la vida y recalcó que existen diversas opiniones en el mundo científico que van desde los que estiman que fue un afortunado accidente a los que creen que es un imperativo cósmico y que, dadas las condiciones básicas, ésta debería surgir.

Indicó que Charles Darwin dio una teoría fantástica sobre cómo evoluciona la vida, pero no sobre cómo se originó, dónde y cuándo, quedando abierta aún la respuesta a dichas interrogantes.

Explicó que en Australia occidental existen rocas (estromatolitos) que poseen rastros microbianos fósiles de 3,8 millones de años, los más antiguos detectados. Comentó que su existencia pone en cuestionamiento el origen de la vida en la Tierra dado que se calcula que en dicha edad no existía en un ambiente capaz de sustentar aún la vida.

En esa línea, dijo que han surgido teorías que estiman posible que la vida haya sido transportada a través meteoritos provenientes de asteroides o de Marte, planeta que hace 4 mil millones de años se cree ostentaba mejores condiciones. En todo caso, reconoció que ésta sería una circunstancia poco común, dado las exigencias involucradas.

Davies dijo que Marte sigue siendo la mejor posibilidad para encontrar vida, probablemente microbiana, pero lamentó que los gobiernos no generen los fondos necesarios para efectuar dicha investigación. Asimismo, criticó la falta de recursos para ampliar la búsqueda de planetas con probabilidades de sustentar la vida.

Especificó que otras vías de investigación sobre el origen de la vida son la recreación en laboratorio, respecto de lo cual ya existen estudios; y la búsqueda en la misma Tierra de una rama de vida terrestre distinta a la que sustenta a todos los seres hoy conocidos. Dijo que en esta última línea existe un amplio nicho por explorar, particularmente dentro del mundo microbiológico.

Finalmente, estimó que es bueno para la humanidad hacerse estas preguntas, ya que, al fin de cuentas, es una búsqueda sobre nosotros mismos y para ver quiénes somos.

Eventos de Extinción

Michel Brunet enfatizó que nuestra especie está aquí por azar, después de múltiples eventos que se fueron sucediendo en las distintas eras del mundo y en las cuales hubo extinciones masivas de especies. Especificó que la primera y más importante (desapareció el 95% de las especies) aconteció hace unos 250 millones de años y la última y menos severa, aunque más conocida, hace unos 65 millones de años, la cual tuvo como resultado la extinción de los dinosaurios y propició el desarrollo de los mamíferos y las aves.

Recalcó que los cinco mayores eventos de extinción acabaron con cerca del 99,9% de las especies aparecidas en la Tierra y que hoy, con la ayuda del hombre, otras tantas han desaparecido o están en camino de desaparecer. En todo caso, dijo que nadie puede responder con exactitud sobre la cantidad de especies que hoy están vivas, ya que sólo se han descubierto cerca de un millón 800 mil de lo que se estima pueden ser más de siete millones.

Entonces, acotó, “la primera conclusión es que la ciencia es una actividad humana que debe hacernos volver humildes, ya que lo que no sabemos es mucho mayor que lo que creemos saber”. “Hay que acordarse siempre de eso”, puntualizó.

Sostuvo que los paleontólogos contribuyeron a definir que la evolución de la familia humana no es rectilínea y que, en muchos momentos, fuimos entre cuatro a cinco especies de protohumanos conviviendo juntas. Sin embargo, lamentó, hace mucho tiempo que el homo sapiens está solo, ya que el hombre de Neardental se extinguió hace unos 30 mil años, en tanto que el hombre de Flores lo hizo hace unos 18 mil años.

Tras explicar algunos de sus hallazgos en África y resaltar la amplia extensión que llegó a cubrir en este continente “Toumai”, puso de relieve que la línea que siguió el hombre moderno se separó de la de los chimpancé hace unos siete u ocho millones de años. Sin embargo, comentó aún compartimos cerca del 98% del material genético.

Cuestionó que, mientras los chimpancés son dos especies que, en conjunto, no superan hoy los cien mil sujetos, los humanos son sólo una especie que acaba de pasar los siete mil millones de individuos. Planteó que el problema comenzó a explotar entre las décadas de 1960 y 1980 y llamó la atención que, tal vez, el hombre hoy pueda estar provocando la sexta gran crisis biológica.

Bajo este pensamiento, sostuvo que debiera ser una tarea conjunta de todas las naciones evitar dicha catástrofe y, en ese plano, valoró la celebración del ‘Congreso del Futuro’ como instancia que permite discutir estos temas, intercambiar posiciones y soluciones y generar conciencia en la comunidad.

“Yo quiero ser optimista, ya que si uno es pesimista la vida no tiene sentido. Todos juntos lo lograremos y veo una buena razón: todos compartimos un mismo origen, somos todos hermanos y hermanas”, enfatizó.

 

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