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pero hacerlo con los medicamentos
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Entrevista a El Mercurio: “Tendremos que focalizar, priorizar y gradualizar”

Publicado el 18/08/2015 | 0

El parlamentario señala que “la responsabilidad fiscal ha sido un sello del mundo progresista, no necesariamente de la derecha”. Además, agrega que se debe fortalecer el liderazgo de la Presidenta Bachelet y que la Nueva Mayoría debe recuperar “la mayoría social”.

Fuente: El Mercurio (Waldo Díaz)

De las paredes de la residencia del senador Guido Girardi (PPD) cuelgan decenas de figuras de santos, cruces, objetos de distintas religiones, máscaras y grandes budas y piezas hinduistas. Es la mañana del viernes y el parlamentario arregla su maleta morada para viajar a Israel, donde participará en un seminario científico junto a 25 premios Nobel y 400 jóvenes vinculados a este ámbito de todo el mundo.

Girardi expondrá como organizador del Congreso del Futuro, una agenda que ha marcado sus últimas apariciones públicas y que cohabita sin conflictos con la de “animal político” que se le reconoce desde que estudiaba Medicina en la Universidad de Chile, en los 80. Su relación con el poder y las acusaciones de malas prácticas que ha recibido de sus adversarios no le son un tema cómodo.

“No me parece interesante discutirlo. He hecho muchos adversarios por sostener algunas posiciones, como la de haber llevado adelante primero leyes de aborto, sobre matrimonio igualitario, soy uno de los pocos parlamentarios que tiene una quincena de querellas de las AFP”, advierte. Más tarde reflexiona: “Es malo generar una imagen de exceso de poder, porque es amenazador. Eso lo aprendí”.

-Usted fue a visitar esta semana al ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés. ¿Qué significado tuvo esa reunión?

-Ratificar el compromiso del PPD con un programa de gobierno, aunque para mí el programa es una condición necesaria, pero no suficiente. Yo lo llamo un mínimo civilizatorio que hay que restablecer en Chile. Que la educación no sea un negocio, sino un bien público, que sea gratuita. El tener una legislación laboral de mínimos derechos garantizados, que no sean más de lo que tiene cualquier trabajador en cualquier país de la OCDE y de EE.UU. El tener una Constitución que no lleve la firma de un dictador.

-¿Qué se juega el Gobierno con la reforma laboral?

-Hay dos conceptos que para mí son fundamentales. Titularidad sindical y que no exista reemplazo en huelga. Sí soy partidario de generar una discusión sobre los servicios mínimos durante una paralización y en lo personal, de que cuando existan las huelgas, los trabajadores puedan hacer una reevaluación a través de un proceso democrático, lo que hoy no existe.

Ahora, hay que circunscribir este debate. La responsabilidad fiscal ha sido un sello del mundo progresista, no necesariamente de la derecha. En Estados Unidos la responsabilidad fiscal no ha sido un patrimonio republicano, sino demócrata. El ministro Valdés ha llevado adelante algo que ha sido patrimonio de los gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, que es la responsabilidad fiscal.

-¿Se debe sincerar este debate?

-Llevar adelante esto (el programa) tiene que hacerse en el contexto de que también estamos en una situación económica delicada. Por eso tiene que hacerse con focalización, gradualidad, y eso no significa para nada tranzar los objetivos.

-Sin sacrificar el superávit estructural.

-Lo que hemos dicho es que el sello de los gobiernos progresistas ha sido siempre la responsabilidad fiscal. Por eso es que tendremos que focalizar, priorizar y gradualizar.

-¿Cómo?

-Cuando hablo de poner foco, estoy hablando de temas concretos. He sido partidario de postergar la construcción de algunos hospitales, no de no hacerlos, sino de diferirlos. El principal problema de la salud es que los hospitales y consultorios no tienen especialistas ni profesionales suficientes. Entonces, construir veinte hospitales para tenerlos “fantasmas” en dos o tres años más no tiene sentido: el ladrillo no resuelve el problema de salud. ¿Para qué se requiere recursos? Para focalizar en resolver las listas de esperas hoy día, entre otras cosas.

-Pero los problemas de gestión subsisten, pese a la inyección de recursos.

-Muchas veces la evaluación de los gobiernos no tiene solo que ver con sus programas, sino también con el vivir cotidiano, el día a día. Comenté en el cónclave que me topé con una mujer en el Hospital San Juan de Dios. Me dijo que tenía un cáncer gástrico, pero se demoraron dos meses en hacerle el escáner. Después se demoraron un mes más en entregarle el diagnóstico. Entonces, esa persona, su familia, su entorno, sus amigos, evalúan al gobierno de turno a través del prisma de esa frustración. Si les preguntan cómo son las reformas que hace el Gobierno, las van a mirar también teñidas con ese prisma. La calidad de la gestión pública en salud, adultos mayores, transporte público, vivienda y seguridad ciudadana es central revisarla, mejorarla.

Hoy necesitamos convalidarnos ante los ciudadanos y parte de la crítica, autocrítica que me hago de la Nueva Mayoría, es que perdimos la capacidad de diálogo. Nuestros gobernadores, seremis, intendentes, en general se transforman en una élite que perdió la capacidad de diálogo con el mundo social.

Del PC a la DC

“El caso Caval erosionó un ethos que era muy importante, yo diría, le daba centralidad y liderazgo a la Presidenta Bachelet, que era un liderazgo que yo llamo más espiritual. Una parte de eso, lamentablemente, se vio cuestionada por la crisis de Caval”, afirma Girardi, al abordar la baja de respaldo del oficialismo.

-De acuerdo al ex ministro Genaro Arriagada (DC), el Gobierno ha perdido 2% de popularidad mensualmente desde el 11 de marzo de 2014, cifra que se acrecentó a 2,5% desde que explotó el caso Caval. ¿Es atribuible solo al caso Caval la caída del Gobierno y la Nueva Mayoría en las encuestas?

-Es también por el anacronismo de la política, que no incorpora, no incluye, no representa, tiene una crisis de representación, que se asimila a élite.

También hemos tenido una crisis política dentro de la Nueva Mayoría, es evidente. Pienso que el conglomerado, en este escenario de crisis política, cuando hay una tempestad, cuando hay una multicrisis, se requiere de una mejor política. La Nueva Mayoría tiene que tener primero acuerdos internos y entender que su gran fortaleza es también su problema: su extensa diversidad. Por eso soy partidario de generar instancias de resolución de conflictos, como lo hicimos con la educación, cuando nos juntamos, resolvimos, creamos un comité para resolver el fin del lucro, fin de la selección. Teníamos diferencias importantes, pero las resolvimos. Si no lo hacemos, menos vamos a tener la capacidad de recuperar lo que yo creo que es más importante, que es lo que perdimos, que es la mayoría social, que es ir de la mano con la ciudadanía.

-En diversos sectores del oficialismo acusan una falta de definiciones, dicen que este gobierno tiene “arritmia” por los cambios de énfasis.

-No hay falta de definiciones… Tenemos que ayudar a fortalecer el liderazgo de la Presidenta, que efectivamente está, fruto de todo lo que ha pasado, en una situación compleja. Pero tenemos que respaldar sin parcialidades. Yo apoyo al equipo político, no a un dúo, ni a un trío, ni a cuatro personas.

-¿Apoya, también, un giro al centro político?

-Es irrelevante la discusión de si esto es un giro a la izquierda o a la derecha, para mí el giro tiene que ser hacia la ciudadanía y hacia la construcción de una nueva gobernabilidad, un nuevo trato con el mundo social.

-¿Cuidando la relación con la DC?

-Yo pienso que hay que cuidar la relación con todos. No es un aspecto particular de la DC en sí. Tenemos que cuidarlos a todos, desde el PC hasta la DC.

-¿Cree que el ministro Valdés y Jorge Burgos llegaron para cambiar el rumbo del Gobierno?

-Creo que llegaron a fortalecer la capacidad política de este gobierno, que es fundamental, que es necesaria. Tenemos una crisis de liderazgo en la política chilena, tanto en la derecha como en la Nueva Mayoría, que es evidente. Hay que reconstituir espacios de liderazgo y fortalecer liderazgos inclusivos. Ahora, el respaldo no es un cheque en blanco, es con contenido y también con diferencias y cuestionamientos.

*Entrevista a diario El Mercurio, sábado 15 de agosto 2015.

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