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Columna de opinión: Un beneficio para los más pobres

Publicado el 23/08/2013 | 0

El proyecto que incrementa los recursos del Transantiago tiene una gran importancia para la Región Metropolitana, dado que está radicado fundamentalmente ahí. Y creo que finalmente esta idea compleja de tener un sistema de transporte público racional, con buses pesados, con un estándar de tecnología de buses de calidad, que empezó con muchas dificultades, que todo el país conoce y que evidentemente generaron incluso conmoción, va a pasar a la historia como uno de los grandes logros de este país.

La situación de Santiago era insostenible y teníamos graves problemas de transporte y de contaminación atmosférica asociada, justamente, al modelo absolutamente desregulado del libre mercado que había en materia de transporte público.

Uno de los aspectos que ha tenido uno de los impactos más visibles es la situación atmosférica de Santiago. Como consecuencia del Transantiago han disminuido las preemergencias, hemos dejado de tener emergencias e incluso hemos tenido pocas alertas, fundamentalmente debido a la disminución de la contaminación.

No obstante, como todas las cosas en Chile, las políticas son paradojales, porque el Transantiago debió haberse inscrito en una política de ordenamiento territorial, una política de desarrollo urbano, donde justamente lo que se buscaba era proyectar un tipo de ciudad más amable, de mejor capacidad de convivir y encontrar espacios de recreación, de felicidad. Lo que sigue faltando en Santiago es una política mayor de desarrollo urbano donde el transporte público vaya a la concreción de ese plan.

Todo el concepto de Transantiago significaba estimular el transporte público por sobre el auto particular y hemos visto cómo hay contradicciones profundas donde la infraestructura y la oferta de vida ha hecho todo lo contrario: ha estimulado el uso del auto construyendo grandes autopistas para el auto en desmedro del transporte público.

Tal vez la gran deuda que tenemos nosotros que resolver a futuro es la infraestructura pública para el transporte público, que es el que tiene mayor rentabilidad social.

Me parece que estos son los recursos mejores invertidos. Son 750 millones de dólares al año que van a la vena de los más pobres de esta ciudad. Porque los sectores de altos ingresos no usan el transporte público; usan el auto, que es el sistema más ineficiente, que más enlentece el transporte de los demás, que más contamina y que genera mayores externalidades negativas. Una persona contamina 40 veces menos por kilómetro recorrido cuando va en bus que si va en auto. Por lo tanto, este es el sistema que tenemos que seguir perfeccionando.

Este proyecto de ley viabiliza y profundiza el mejoramiento del transporte público, que, si hubiera estado acompañado de políticas de infraestructura, de tener vías exclusivas, necesitaríamos menos buses porque gran parte de los problemas de frecuencia y regularidad son por un déficit en la inversión de infraestructura para que estos vehículos que transportan a los chilenos más pobres, que son el instrumento más masivo de transporte, tengan privilegio de vida.

Además, esta iniciativa fortalece a las regiones, porque el problema del transporte público también está presente en otras zonas del país. Por lo tanto, los recursos “espejo” me parecen totalmente apropiados, necesarios, y en el entendido de que siempre están dirigidos a los más pobres.

Este proyecto también incluye a la zona poniente de la Región Metropolitana, donde había comunas rurales que no recibían los beneficios del Transantiago ni tampoco los recursos del “espejo”.

Este proyecto va a colaborar, a profundizar todavía más aún un sistema de trasporte público moderno.

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