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pero hacerlo con los medicamentos
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“Desierto de Atacama, de ventana del universo a puerta del futuro”

Publicado el 10/12/2015 | 0

*Columna del senador Girardi publicada en diario El Mercurio el 9 Diciembre 2015, Cuerpo A.

“El mayor desafío del cambio climático es comprender que enfrentamos un problema que nos afecta como seres de una biósfera y que los próximos cinco años determinarán el destino de la humanidad.

La actividad económica desarrollada por los seres humanos tras la Revolución Industrial incrementó exponencialmente la cantidad de CO {-2} emitida a la atmósfera, al punto de alterar los ciclos naturales y poner en riesgo las condiciones de vida como la conocemos.

Los Estados reunidos en la Cumbre de Kioto (1997) se comprometieron a que en 2010 las emisiones de CO {-2} serían 5% menor que las de 1990. En vez de reducirse, aumentaron 40%.

La Cumbre de París COP21 no evitará -por sí sola- la inminente catástrofe, ya que el prometedor discurso de todos los países de disminuir el CO {-2} se contradice con un accionar económico que incrementa las causas del cambio climático:

  1. Ante la inminente sanción al uso del petróleo, los países productores liberaron el stock que queda bajo la tierra (el 80% de lo consumido desde 1850). En 2008 el barril costaba US$ 140. Hoy, a US$ 50, se consumen 90 millones diarios.
  2. El consumo superfluo (úsalo-bótalo) es el motor de la actual economía y su impacto social y sicológico -estatus y sentido de vida- lo convierten en la “religión universal” del siglo XXI.
  3. El panel de expertos que el gobierno británico convocó para evaluar el cumplimiento de la meta de la ONU de no sobrepasar, para 2050, el límite máximo tolerable de 450 partes por millón (ppm) de C0 {-2} arribó a alarmantes conclusiones: en los millones de años de la era preindustrial, el CO {-2} fluctuó entre 180 y 280 ppm. Desde 1850, el CO {-2} aumentó hasta sobrepasar en 2014 las 400 ppm. En esa constante pronto se duplicarían los 280 ppm y la temperatura ambiental subiría hasta en 4,5°C, lo que hace inviable la vida en la Tierra.

En un escenario optimista, para satisfacer las necesidades básicas a los potenciales 9 mil millones de habitantes -con un PIB per cápita de 2% anual y con la actual intensidad de carbono de 700g de CO {-2} por dólar gastado-, la economía debería crecer seis veces, con lo que el CO {-2} sobrepasaría por lejos los 450 ppm que se suponen tolerables para el planeta.

El crecimiento de la población y la producción económica para proveer la vida son inevitables. La única variable que podemos modificar para no sobrepasar los 450 ppm de CO {-2} es disminuir la intensidad de CO {-2} de los actuales 700 g/dólar gastado a solo 14 g/dólar gastado.

El rol de Chile, aunque aún no tenemos conciencia de ello, será crucial para impedir esta catástrofe. En cinco años la restricción al uso de combustibles fósiles será extrema y se requerirán alternativas eficientes y viables, como la energía solar, para pasar a una era postcarbónica.

Carlo Rubbia, Premio Nobel de Física, planteó que 210 km {+2} del desierto de Atacama (geopolíticamente más seguro que el Sahara) reciben una irradiación anual de 15 terawatts, lo que equivale al consumo energético del planeta en un año.

En cinco años la tecnología de las celdas fotovoltaicas alcanzarán el 50% de eficiencia acumulativa, y su costo se reducirá a la mitad.

Uno de los principales debates del V Congreso del Futuro (19 al 24 de enero), al que viene una decena de expertos en cambio climático y energía, es cómo transformar a Chile en un centro energético solar mundial al igual como ocurre con la astronomía.

Implementar una red de transmisión inteligente que sea la base de una “internet energética global” colaborativa que una a todos los territorios del planeta será desafío nuestro y del mundo entero.

El desierto de Atacama, la ventana al universo, también debe ser la puerta al futuro”.

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