“Coludirse es muy grave,
pero hacerlo con los medicamentos
es criminal”

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Columna publicada en Diario La Tercera: El Desafío de Gobernar

Publicado el 22/12/2013 | 0

El desafío de gobernar

LA NUEVA Mayoría tiene el desafío de gobernar el futuro, de permitir que Chile entre al siglo XXI. El mundo cambió; hoy emerge una ciudadanía más empática -como consecuencia del individualismo extremo del siglo XX, que promovió como valores las fuerzas propias y las capacidades individuales, que privatizó las redes de solidaridad tradicional, generando desigualdades y aislamientos-, que quiere reponer valores fundamentales y construir nuevas solidaridades.

Este es el siglo de la nanotecnología, la biotecnología, las redes e Internet, los que, unidos a las energías renovables, producirán los cambios más profundos a los que nos hayamos enfrentado. Estamos en la frontera de la inmortalidad, la inteligencia artificial, la destrucción del planeta. Desde Chile se descubrirán los planetas habitables y, pese a ello, no tenemos proyecto país para enfrentar el futuro; los ciudadanos y la política no entienden el mundo que viene, y por tanto, no tenemos posibilidad de incidir en él.

Estamos frente a una nueva tensión que se suma a la contradicción de izquierdas y derechas; la confrontación entre el poder vertical, centralista, autoritario, de las elites, del pensamiento lineal y jerarquizado, del mundo concebido de arriba para abajo, versus el poder horizontal, colaborativo, en red, de pensamiento complejo de un mundo que emerge de abajo hacia arriba.

La Concertación es hija del movimiento social, de la asamblea de la civilidad, la mayor alianza política, social y cultural que ha tenido Chile, con la misión de derrocar a la dictadura y reponer un proyecto progresista de cambios profundos. Pasará a la historia como una coalición exitosa, con una transición a la democracia ejemplar, pero que con el paso de los años se fue acomodando al modelo neoliberal, renunciando a defender banderas como la educación pública, abandonado su proyecto histórico, divorciándose y desvinculándose del movimiento social que le había dado origen, y que sin un claro proyecto de cambio, fue derrotada.

Frente a la abdicación de la política de liderar la política, las ideas y el cambio, la sociedad chilena tomó en sus manos las transformaciones y eligió a Michelle Bachelet, quien representa una reparación terapéutica a las omisiones y abandonos del pasado. No porque no lo hicimos en 20 años estamos condenados a no hacerlo nunca. Bachelet es una construcción ciudadana, con el mandato de hacer aquello que ayer no se hizo. Pero para gobernar se necesita superar la Concertación, lo que se logra no sólo sumando al Partido Comunista y a otras fuerzas políticas, sino que se requiere también reconstruir alianza con la ciudadanía. La Nueva Mayoría debe reponer su proyecto progresista, volver a ser socios con el movimiento social, estar en sintonía con la gente que quiere sentirse parte de las decisiones. Las ideas que han puesto los ciudadanos hoy son mayoritarias en Chile, lo que permite, por primera vez desde 1990, avanzar en cambios profundos.

La materialización del reencuentro entre la Nueva Mayoría y el mundo progresista es el programa de gobierno que repone un proyecto país irrenunciable y el compromiso de una nueva gobernabilidad. A diferencia del pasado, hoy habrá una nueva gobernabilidad: nunca más acuerdos y consensos para obstaculizar los cambios, de espalda a la ciudadanía y sin diálogo con los ciudadanos.

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