“Coludirse es muy grave,
pero hacerlo con los medicamentos
es criminal”

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Columna: El mundo que viene

Publicado el 09/01/2013 | 0

En la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, que presido, tenemos la certeza que es necesario dar nuevos pasos para terminar con el divorcio que existe entre la política, la gente, la ciencia y la tecnología, un reto que será un imperativo para la sociedad que emerge en este siglo XXI.

 

Por esta razón convocamos a los ciudadanos -científicos, representantes políticos, académicos, estudiantes y a la “gente de a pie”- a participar y animar los debates que se realizarán en el marco de II Congreso del Futuro, “Futuro del Mundo y Fronteras de la Ciencia, la Tecnología, las Humanidades y la Ciudadanía”, que se realizará en el Salón de Honor del Congreso Nacional en Santiago, los días 17, 18 y 19 de enero de 2013.

 

El encuentro -en el que han comprometido su participación una cincuentena de destacados científicos, analistas, pensadores y políticos chilenos y extranjeros, entre ellos, premios Nobel, directivos e investigadores de prestigiosas instituciones y premios nacionales de ciencias-, busca profundizar la discusión entre las personas, sus representantes y el conocimiento, democratizar el acceso a la ciencia y empoderar a la ciudadanía para que influya y participe en el proceso de toma de decisiones que nos imponen los nuevos desafíos.

 

El propósito de la cita es continuar elaborando una profunda reflexión con líderes mundiales de las ciencias, la tecnología y las humanidades acerca del ser humano y debatir acerca de la gobernabilidad planetaria, iniciada en eI I Congreso del Futuro. El contexto, además, plantea un desafío urgente para nuestro país: hay una grave separación entre los avances de la investigación científica y tecnológica, las instancias que toman decisiones legislativas y de gobierno y la opinión pública. Por esto tenemos la convicción de que ha llegado el momento de definir las transformaciones institucionales que se requerirán para superar las brechas entre las naciones desarrolladas y Chile, cuya comunidad científica y tecnológica no participa en políticas de diseño, coordinación o síntesis para la ciencia, considerada sólo como un insumo de la innovación.

 

El mundo asiste a la crisis profunda de una civilización agotada por el individualismo exacerbado, que promueve las lógicas rentistas de corto plazo y no el bienestar social. Mientras en todo el planeta las personas se organizan y demandan construir una sociedad más simétrica, con una distribución más equitativa del poder económico, político y de los bienes sociales. Toma forma la evidencia de que las actuales generaciones han asumido que el futuro de la humanidad es incierto, algo que las anteriores no sabían.

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